Una dieta rica en fibra, ¿conoces sus beneficios?
La fibra es un componente alimenticio esencial para nuestro organismo y para nuestro sistema digestivo. Un aporte correcto de fibra en nuestra dieta, además de facilitarnos el tránsito digestivo, va a tener efectos muy beneficiosos en nuestra salud. Hoy queremos daros unas nociones básicas sobre la fibra y sus beneficios para el organismo.
La fibra constituye un conjunto de sustancias presentes en alimentos vegetales, que no pueden ser digeridas por las enzimas del aparato digestivo. Podemos hablar de dos tipos: La fibra insoluble, y la fibra soluble. A continuación os detallamos un poco más cada uno de estos dos tipos, cuáles son sus características principales y dónde podemos encontrarlos.
Fibra soluble
Se trata de aquella que puede disolverse en el agua formando una especie de gel o gelatina. Se encuentra en alimentos como las legumbres (guisantes, sojas, habas, etc.), frutas (fresas, frambuesas, manzanas, ciruelas, peras, etc.), verduras (brócoli, alcachofas, espárragos, etc.) y también en algunos cereales como la cebada y avena.
Este tipo de fibra se caracteriza porque retarda la absorción de glucosa, lo que permite además, mantener los niveles de azúcar en sangre estables. Sin duda, muy beneficioso para personas diabéticas. Por otro lado, reduce los niveles sanguíneos de colesterol y es fermentada por las bacterias del colón. Es importante destacar que la fibra soluble no tiene efecto laxante.
Otro de los beneficios del consumo de fibra soluble es que ésta produce sensación de saciedad ya que al retener agua, se produce un aumento del volumen de los alimentos haciendo que el organismo entienda que el estómago ya está lleno.
Fibra insoluble
Se trata de aquella fibra que no se disuelve en agua, pero tiene la capacidad de absorberla. Es muy recomendable para personas que padecen de estreñimiento puesto que acelera el tránsito intestinal. Podemos encontrarla en el pan de trigo integral, en frutos secos y en ciertas verduras y frutas.
Respecto al consumo de fibra, se recomienda que en una persona adulta la ingesta de fibra debe ser de entre 25-30 gramos al día, lo que se consigue con la ingesta de 5 comidas diarias en las que han de incluirse frutas y verduras, así como un aporte añadido de cereales. Sin embargo, al mismo tiempo es aconsejable el consumo de abundante líquido ya que de lo contrario puede producirse el efecto opuesto al deseado.
Otros de los efectos adversos que debemos tener en cuenta a la hora de añadir fibra a nuestra dieta, es la aparición de gases intestinales en un periodo corto de tiempo, los cuales han de desaparecer una vez que las bacterias naturales del aparato digestivo se acostumbran a la presencia de este componente en el organismo. Por ello es recomendable introducir la fibra en la dieta de forma gradual.
Además, un consumo excesivo de fibra puede inferir en la correcta absorción de minerales como el hierro, el zinc, el magnesio y el calcio.
Por tanto, teniendo en cuenta estas recomendaciones, es importante consultar con nuestro médico y farmacéutico especializado sobre cómo agregar el consumo de fibra a la dieta de forma saludable y si es necesario el uso de algún complemento alimenticio para mejorar este proceso.
¡Qué tengáis un buen día!
Etiquetas:cereales, extreñimiento, Fibra, fibra insoluble, fibra soluble, integral
"Trackback" Enlace desde tu web.